Implantes

Son “tornillos” de titanio que se alojan en el hueso mediante una pequeña cirugía y que ofrecen la posibilidad de sustituir los dientes perdidos con innumerables ventajas: son estéticos y no se notan, no se mueven, no se apoyan en los dientes vecinos, no acumulan restos de alimentos, no utilizan placas de paladar y se ven perfectos.

Sólo tienen dos inconvenientes: el proceso es largo, pues hay unos tiempos de oseointegración que se deben respetar (unos tres meses) y requiere una mayor inversión de dinero, ya que los materiales son caros y es necesario un alto grado de especialización.

No hay apenas contraindicaciones para la colocación de un implante y su porcentaje de éxito es muy alto (95% en el maxilar superior y 98% en la mandíbula) pero ya existen estudios que demuestran que el hábito tabáquico puede afectar al proceso de oseointegración de los implantes y provocar su fracaso.

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